En ti nada más pensando
y tu imagen siempre viendo,
y contigo delirando,
y en sueños contigo hablando,
mi vida estoy consumiendo.
Que mis pensamientos son
tuyos, tuya mi existencia,
y tuya la pulsación
que agita mi corazón
con volcánica violencia.
Eres la dicha a que aspiro;
eres la luz con que veo;
eres aire que respíro;
eres la Virgen que admiro;
eres el Dios en que creo.
Antonio Plaza

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